Bendito sea Dios Padre, y su
Hijo Unigénito, y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros.
Benedíctus sit Deus
Pater, unigenitúsque Dei Fílius, Sanctus quoque Spíritus, quia fecit nobíscum misericórdiam suam.
Oremos:
>Dios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la verdad
y el Espíritu de la santificación para revelar a los humanos tu admirable
misterio; concédenos profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna
Trinidad y adorar su unidad todopoderosa.
Por nuestro Señor Jesucristo....
Amén.
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, a Dios, Padre entrañable, que por Jesucristo nos
ha revelado su amor y que escucha complacido los gemidos inefables con que el
Espíritu intercede por nosotros:
(Respondemos: Te rogamos, Señor,
óyenos.)
Para que Dios Padre, creador
todopoderoso del universo, lleve el mundo a su plenitud y haga nacer aquel
cielo nuevo y aquella tierra nueva que nos ha prometido, en la que la humanidad
entera encontrará la felicidad y podrá contemplar su rostro glorioso, roguemos
al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que el Hijo Unigénito de Dios,
que se hizo hombre para desposarse con la Iglesia, infunda en ella un amor
semejante al suyo, como corresponde a su condición de esposa amada, roguemos al
Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que el Espíritu del Señor, que
enriquece al mundo con sus dones, sea padre para los pobres, consuelo para los
tristes, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que los que conocemos el
misterio de la vida íntima de Dios, uno en tres Personas, tengamos celo para
anunciarlo a quienes lo desconocen, a fin de que también ellos encuentren gozo
y descanso en Dios, que se nos ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo,
roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Celebrante:
Padre fiel y misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Unigénito y
quisiste que tu Espíritu fuera para nosotros principio de vida, constructor de
unidad y fuente de amor; escucha nuestras oraciones, fortalece nuestra fe e
inspíranos sentimientos de paz y esperanza para que, reunidos en la comunión de
tu Iglesia, bendigamos siempre tu nombre glorioso y santo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Por la invocación de tu santo nombre,
Señor, santifica estos dones que te presentamos y transfórmanos por ellos en
ofrenda perenne a tu gloria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio de la Santísima Trinidad
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que con tu único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no
una sola
Persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu
gloria, porque tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del
Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción.
De modo que, al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad,
adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales, que
no cesan de aclamarte con una sola voz:
[Misa]
Como son
hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Padre! .
Quóniam autem estis
fílii, mísit Deus Spíritum Fílii
sui in corda vestra clamánteem;
Abba, Pater.
Oremos:
Al confesar nuestra fe en la Trinidad santa y eterna y en su unidad
indivisible, concédenos, Señor y Dios nuestro, encontrar la salud del alma y
del cuerpo en el sacramento que hemos recibido.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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